Las revistas de hombres abandonan la irreal imagen del jovenzuelo huesiloca y recuperan la musculoca inalcanzable, reza el titular de una de las noticias de Queerty.
Es el fin de los jovencitos pellejudos, y no lo dice cualquiera, se hace eco de ello la sección de moda del New York Times en la que nos muestra cómo muchas de las revistas de moda más conocidas para hombre, desde Vogue a Vman, están prescindiendo de estos chavales enfermizos para retomar la figura del maduro buenorro que no sólo come (oh, anatema) sino que va al gym (oh, herejía).
Y sigo con Queerty… adiós a los prototipos de Dior y Jil Sander y hola a Jon Hamm,… siiiii, el de Mad Men…
La gente, cuando abre una revista como GQ no le apetece ver la ropa que quieren en cuerpos de chavales que aparentan 16 años. La gente se quiere ver a sí misma como si fueran una portada con Chris Pine, o sea, así:
Y mira que no llevaré yo tiempo diciendo que la pasarela, al menos en los ambientes gays, cada vez refleja menos la realidad. Los tíos cada vez van más a los gimnasios y quieren que se les vea grandes y masculinos, y las pobres huesis con bolsos de Prada alquilados cada vez son menos y se reciclan conviertiéndose en osa warra pitillera en cuanto se dan cuenta de que el metabolismo es muy traicionero… Además, seamos sinceros… con qué se os cae la baba a primera vista, con un Steve Urkel que se desliza por las esquinas…
… o con un chulazo que se pasea por la calle ocupándola entera…
Pues eso… Y pensad que Steve Urkel ya ha aprendido la lección…






