
El otro día, buscando espacio en el disco duro, que lo tengo lleno de mierda (y no sólo de porno), encontré una carpeta con la última copia de seguridad del Mariblog. Le estuve echando una ojeada para ver si estaba todo y me puse a leer, sin querer, cosas del principio de los tiempos. Me llamó la atención los párrafos eternos que escribía, en comparación a los de ahora, claro, y me di cuenta de que contaba más cosas, con más detalle, de mi mismo, mi día a día y mis pajas mentales.
He estado pensando (porque no me pienso leer la bloga entera) que todo esto duró hasta El Sevi, por lo menos, que me acuerdo que hablaba de él, sus colegas, su compi de piso y circunstancias surreales, y después hablaba de si salía o entraba y tal y tal… Pero cuando llegó BH, a quien conocí, tras mil encuentros desapercibidos por el mundo, por Facebook, dejé de contar cosas de mi cerebro y mi corazón que son las que hacían que este humilde autor intentase permanecer en el anonimato… ¿y por qué? Pues muy sencillo, por que a través del FB dio con el vínculo a mi bloga, y claro, tuve que censurar mucho de mi discurso… No sé si hubiese contado cosas íntimas o conflictivas, no sé… pero seguramente no hubiese sido todo ese babeo de quereres y bienestares que él tanto agradecía. Cuando todo terminó y pude volver a abrirme el pecho aquí, conté la ruptura, cosa que a él no le sentó muy bien, según cuentan… pero bueno, yo siempre he sido emocionalmente muy pornógrafo en mi discurso desde el primer día, y así me conoció y así se leyó mi último año y medio.
Luego está el asunto de YSQ, que eso me hubiese dado para escribir un folletín como los de antes durante casi dos meses… Hubiese estado muy bien, salvo por el hecho de que un amigo común cometió la indiscreción de darle la dirección de mi bloga… Es cierto que podía haber comentado cosas, pero no sólo me frenó el hecho de que lo fuera a leer sino también que cometió la imprudencia de comentarme, con lo que ya no iba a poder hablar de él y del asunto (el affaire, para los finos)… Esto para que os deis cuenta de que cuando hablo de personas con las que me relaciono a un nivel más íntimo, jamás pongo referentes que puedan conducir a su identificación: es lo que tiene la intimidad con otra persona, que es una cosa de dos, como el tango, para lo bueno y para lo malo.
Creo que, ahora que me he salido del mercado y me he soliloquizado, debería de volver al Mariblog, a esa línea editorial que me llevó a escribir la primera entrada hace ya un tiempo largo… Primero, porque esa es la idea original y, segundo, porque me viene muy bien para sacar cosas que tengo dentro, una terapia muy buena, que no estoy yo para pagar psicoanalistas, psicólogos, videntes y mucho menos para ir a un confesionario…
Vaya reflexión para ser agosto, ¿no?
























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