18 de febrero de 2010

Carnaval…



Ya dije yo que NO me iba a disfrazar en Carnaval, pero algunos os habéis empeñado en creer que iba a ir de Lady Gaga, y eso no es hasta dentro de unas semanas, así que no hay ni Gaga ni hostias, ¡HALA!

Mi amiga Tita, que vive en Barcelona, la pobre, siendo castellana, vino con muchas ganas y en seguida cogió el móvil para decir que iba a llegar y que hacía mucho que no nos veíamos y que nos teníamos que disfrazar, ya que el año anterior no lo habíamos hecho… Yo, la verdad, tenía pocas ganas y prefería ir a ver a #L a Madrid, claro está, pero la chiquilla no daba su brazo a torcer… Algunos recordaréis, con bastante asco, el disfraz de hace dos años, el de Geishas Rocieras, ¿no? ¿Que noooo? Pues helo aquí…

Después de este terror, a ver cómo elimináis esta imagen de vuestras retinas.

El caso es que Tita ese año decidió disfrazarse de payaso, porque es muy payita con los disfraces, y claro, tres maricas vestidos de chocho y desatados hicieron que se sintiese eclipsada… pero fue por no haber elegido el mismo disfraz, ¡ea! El caso es que dijimos que la siguiente vez iríamos iguales… y a mi no me apetecía nada pensar, así que se lo dejé a la niña, que no tuvo otra idea que comprar disfraces de vaca… ya ves tú… de vaca ¬¬


Llegados a un punto de no retorno (vamos, que la cabrona ya tenía los disfraces), pensé que había que unirse al enemigo y ponerse mamarracha, así que, siendo vacas (género femenino), nos fuimos Yoselito y yo a un chino y compramos pelucas y sombreros de paja, claro, y unas pestañas largas y maquillaje, este último en el chino no, que la piel es algo que hay que cuidar, ¡juas! Ah, y compramos un disfraz de vaca de niño para rellenarlo de papeles y llevarlo de mascota. Tita tuvo la idea de llamarla Lechita, pero yo le rebauticé y se convirtió en la vaquita Esmegma.


 Todo pintaba que iba a ser muy divertido, pero nos apalancamos un montón en casa de Yoselito… Al final, salimos. No había ni Clifford por la calle, y disfrazados, menos… supongo que la gente se reservó para el sábado, pero yo el sábado sí que tenía clarito que me iba donde #L. Me reí como hacía un montón que no me reía, aunque he de decir que últimamente me río mucho y estoy de buen humor... ¿Alguien recuerda mi última irasosiá? Pues yo tampoco...

¿No he puesto aún fotos? Pues os presento a las Vacas Pop…









17 de febrero de 2010

Tanto ruido…



Conste que no es que me quiera justificar, que sí quiero (jajaja), pero lunes y martes han sido para mi días de fiesta y ya sabéis que de fiesta no se publica nada, ¡ea!

Y ahora al grano: fuimos a ver Ávatar... y este soy yo, por cierto:



Después de semanas y Ávatar para arriba y Ávatar para abajo, nosotros seguíamos sin haberla visto y, sinceramente, con poca intención de hacerlo. El domingo, que no me volví a casita y me quedé con #L, se nos ocurrió sacar la entrada por internet, porque semos muy modernos, e ir, ya que taaaan terrible lo ponían con que si había que sacar la entrada con tantísima antelación, que si patatín que si patatán. Nos fuimos a Principe Pío, que nos pilla más o menos cerca, y la vimos en 3D, como dios manda.



Al principio eso de las 3D era un poco de quedarse uno bizco intentando encajar los diferentes planos, pero luego nos acostumbramos. Quizá el problema fue estar en la última fila, pero para la próxima (Alicia en el país de ácido lisérgico, que no se estrena hasta abril por culpa de Ávatar, según parece) ya sabemos qué no se debe hacer.



Las cosas buenas: el 3D, que parece que se te meten bichos, balas y otros objetos voladores por los ojos; los efectos especiales y la infografía, que está muy lograda, con tanta selva y tanto pandoriano de esos y tantas lucecitas, que tiene que ser un coñazo ir píxel por píxel… ¿Algo más? Pues no. Las cosas malas tampoco son muchas, seamos francos, pero están colocaditas justo en to su coño moreno: el argumento, que es predecible que un chiste de Irene Villa y nada original; la duración, 2:45 horas del ala, que se hace un poco coñazo porque la mitad de ese tiempo lo usan para regodearse en el 3D, las lucecillas y la fantasía lisérgico-nocturna del diseñador… y ya está… Vamos, que nos aburrimos mil.



A veeeer, que sí, que es una experiencia grata y merece la pena pagar los 10 lereles por verla, porque además te dan las gafas de gafapasta para que te las lleves y te puedas disfrazar en carnaval de indeseable, pero quizá sea un poco coñazo para ser una peli de efectos y muy simple para ver una peli de argumento… ains… y encima se esperan secuelas...

Lo bueno que tuvo es que descubrimos una nueva categoría de "señoras que": Señoras que se van colando con todo su coño moreno en la cola del cine aunque tú estés comentando en voz alta el morro que tienen las muy hijasdeputa golfas…

¡Y ya está! Mañanaaa… ya veremos… ¡ah, no! Carnaval…



11 de febrero de 2010

… del cristal con que se mira


Como ya os adelantaba ayer, hace unas semanas hice un descubrimiento que no me podía creer y que me llevó a darme cuenta (conste que es de cajón y lo sabía, pero es por aquello de darle dramatismo al asunto, juas) de que somos hijos de nuestras circunstancias… (y de nuestro tiempo, nuestra educación, nuestros padres y muchas cosas más).
El caso es que no sé ni cómo surgió el asunto… ¡Ah! ¡Si! Fue después de ir a ver a un amigo de #L a un espectáculo genial del que espero poder hablaros pronto, cuando se repita en marzo. Me reí como hacía tiempo que no me reía en un espectáculo, sobre todo en uno de drags, que siempre suelen resultar un esperpento. Este fue genial y al día siguiente lo comentamos en casa de #L a sus compañeras de piso. El novio de una de ellas puso cara de póker, como Lady Gaga, cuando comenté que era un espectáculo de drag queens. Pensé que sería por algún obstáculo lingüístico, porque no es de España, pero no, porque se lo pregunté a su novia y también desconocía la existencia de tal género de tribu, y no había oído hablar de Priscilla ni similares.

Cuando le expliqué lo que era me comentó que cuál era el mérito artístico de las drags si todo se centraba en el mamarracheo y los playbacks. La verdad es que ahí le dio en toda la boca, pero hay excepciones y el espectáculo que nosotros habíamos visto fue una de ellas.

En fin, tol coñazo este para decir que uno supone que todos tienen que saber lo que rodea al mundo marica y luego no es así, claro, como que no todos saben lo que son unos aussiebums, no todos saben qué es una musculoca, no todos saben que muchísimos maricas son unas putas irredimibles, no todos saben que hay bares de gays en que entras para estar en bolas y hacer lo que sea, etc… y es que vivimos en nuestro particular mundo de fantasía y color, pero lo mismo ocurre con otros subgrupos sociales, como los médicos, para los cuales sólo se habla de la guardia del día interior, de la siguiente y de lo que hay que aguantar; como los arquitectos, que piensan que lo anterior está pasado y que el acero y el cristal es lo más; como los músicos, que se creen dotados de un talento que transciende a los cielos y son los mejores en lo suyo; etcétera.

Y que ya ví ayer por la mañana, recién sacado del horno, el tercer capítulo de la sexta temporada de Perdidoooos… Woooooooo! Mejor no digo nada para que luego no me llaméis espoileador =D

LEAMOS, AMIGAS