13 de septiembre de 2011

Martes y 13

¿Pues cómo puede ser un descreído como yo maniático de fechas y estas tonterías? Pues no lo soy, a mi que sea martes y 13 me la suda totalmente, es una bobada y paso de cuentos de viejas...

El caso es que debería seguir con mis crónicas veraniegas, pero ahora mismo estoy un poco pillado de tiempo, así que ruego a la audiencia que me permita desvariar un poco mientras descanso del trabajo, que es un rollo, aunque más triste es pedir o bajarse a la mina, así que me callo...

Últimamente no escucho las noticias porque todo esto de la resaca de la crisis, que resulta peor que la crisis en sí, me deprime bastante, sobre todo por el hecho de que no hay un solo banquero tras las rejas, o políticos que se lo han permitido, igual me da. La puerca de Merkel parece haberse dado cuenta (enhorabuena, bonita, sólo te han hecho falta unos meses) de que esto es un dominó y si cae algún país de la UE de verdad, los demás caeremos como moscas, en especial Alemania, claro... Mientras tanto aquí parece que iremos de Guatemala a Guatepeor, y si no, al tiempo.

En otro orden de cosas más mundanas, ya hemos encontrado una residencia digna de nuestras reales posaderas, todo de forma tan rocambolesca que aún parece mentira... Apartamento de diseño a un paso de Sol que robamos vilmente al que sería su habitante y que estaba a punto de pagar una señal... pero la dueña del piso y su marido, abogadísimo él y estupenda ella, decidieron que mejor para nosotros, que el inglés tenía cara de dar problemas... Ya os contaremos, que firmamos mañana o así...

Y para que no nos depriman las noticias de Grecia, unas fotos de Evangelos realizadas por Nectario Karolos Papazacharias... así tenían que ser los griegos y así tenían que ir por la calle y por el mundo, a ver si la Merkel decía algo!




9 de septiembre de 2011

Cronicas Veraniegas (II)

... ayer se me pasó el día entre el trabajo y la búsqueda de piso y sabía que algo se me olvidaba... la continuación de las crónicas veraniegas... Pero antes, ¿recordáis a Julián, el tío bueno de Las joyas de la corona, ese reality de humor involuntario de Telecinco? ¡Que sí, hombre, que eran chonis a los que había que hacer un myfairlady! Os refresco la memoria...


Ahora si, ¿eh? Por cierto, últimamente me da error de No se puede encontrar la página cuando entro en mi blog, ¡joder! Seguro que es cosa del Papa...

Me quedé en una historia sobre una peregrina estadounidense, ¿no? Pues si... Recuerdo una mañana a las 7 de la mañana, que tuve que ir al hotel Convención a recoger a una sola persona antes de seguir la ruta con el resto de creyentes. Me las veía yo muy tranquilo hasta que, tras saludar, me di cuenta de que la chica llevaba el tobillo vendado y unas muletas, todo esto en un cuerpo bastante gordo, pero lo peor era el macuto que llevaba la cabrona, y es que, amigos míos, ¡los peregrinos católicos norteamericanos no conocen las maletas con dos o cuatro ruedas!

El caso es que otro peregrino la acompañó al bus con los bultos mientras yo, ya sé que queda cruel, pero es que fue así, me preguntaba si las muletas aguantarían el peso de la chavala... Para que os hagáis a la idea, era una tía de 180 y que pesaría, sin exagerar, unos 140 kilos... en plan así...


... pero vestida y rubia y mucho más gorda (sólo comentar que su pantorrilla era del tamaño de mi muslo). Cuando me preguntó si le podía ayudar a subir al bus pensé ¿Pero cómo voy a ayudar a esta buena mujer si no puedo con ella y ella no puede apoyar el tobillo! Y me dio un escalofrío... Pero sólo quería que le sujetase las muletas.

Muleta de toda la vida

Por cierto, muletas son esas de las pelis antiguas que se llevan por debajo del sobaco... lo que nosotros llamamos muletas en realidad de llaman bastones ingleses..., un poquito de propiedad.

Bastón Inglés
En el trayecto no veáis qué chapa me dio la chavala con que si había visto al Papa a 200 metros de distancia... ¡joder, tía, haberte comprado la figurita del Emperador de La Guerra de la Galaxias! ¡Si son iguales!...


Cuando llegamos, decía, la tía bajó y no veas qué abnegados y generosos sus compañeros peregrinos... ahí tiradas dejaron las cosas de la chica, así que tuve que ponerme yo en plan obispo a dar órdenes de que se la ayudase, lo que pasa es que sin el pelo de Charlton Heston en Los diez mandamientos uno resulta menos digno de fe y obediencia y seguro que pensaban que yo era más Yul Brynner en plan faraón malvado (y mucho más buenorro que el meapilas ese de los 40 años por el desierto...)


Al final, conseguimos meterla en la T2 y corriendo me fui a buscar al servicio de ayuda a discapacitados del aeropuerto, donde tuve que decirle al responsable que cogiera una silla de ruedas más grande de la que cogió porque si no la chica no entraba... Si vas en silla de ruedas te cuelan en la cola del mostrador de facturación, lo sepáis, pero la chica americana y su acompañante pensaron que era porque yo era superbueno y había conseguido todo con mi arrebatadora personalidad, así que, de repente, la tía coge y seca dos euros, ¡2 EUROS! para darme una propina... ¡A MI! ¡Que estaba haciendo mi trabajo! Así que la miré con cara de displicencia, le dije que no y me largué, con mucha dignidad, eso sí, y muy educadamente. ¡EA!

¡Feliz finde!

7 de septiembre de 2011

Cronicas Veraniegas (I)

Bueno, si quizás resulta que luego no hago más que una entrega... pero bueno, yo pongo el palito entre paréntesis para causar expectación o algo así, jajaja!


Sí, soy yo el de la foto, en plena costa gaditana... pero eso es otro cantar...

Bueno, a lo que iba, resulta que por mediación de un amigo que tienen una amiga que necesitaba que... el caso es que, resumiendo, había que encargarse de, en plan tour operador, ir a recoger americanos católicos jumanji (o sea, JMJ) a sus hoteles y llevarlos a Barajas a que abandonasen el país... o sea, dineritooooo!


Fue un poco jodienda por varias cosas, entre ellas:

1. Poner cara de pío y fiel creyente (aunque aún no sé por qué)
2. Aguantar conversaciones sobre lo fantástico de haber visto al Papa a unos 500 metros de distancia.
3. Hacer unos tres viajes al día de Madrid al aeropuerto.
4. Despertarse en agosto a las 6 de la mañana.
5. Hablar horas en inglés.


Pero con sus cosas buenas:

1. Las risas con los chóferes de los buses, todos unos herejes descreídos.
2. El dinero.
3. Aprenderme de memoria cada terminal de Barajas.
4. La chica más guapa del mundo y trabajadora de American Airlines intentó ligar conmigo sin éxito, lo que aumentó mi autoestima.
5. Hablar horas en inglés.


Anecdotario general:

1. El primer día fui a recoger gente que venía de EE.UU. a España. Los recogí y los monté en el minibús mientras iba a buscar a dos de la agencia de viajes americana que estaban perdidos por la T4. Cuando volví, subí y para mi estupor y sorpresa, estaban todos rezando el rosario en alto! Juas! Y en inglés... molt fort...

2. El último día, hartito de beatos, me puse a hablar con una neoyorquina que, para mi sorpresa, era de origen panameño, y hablaba castellano como de toda la vida, así que colgué el inglés para escucharle decir que Juan Pablo II fue Satán para la Iglesia y este de ahora casi igual y que si la Teología de Liberación para arriba y para abajo, y que el JMJ era una vergüenza por el gasto y tal... o sea, que era la única buena cristiana que hubo entre los jumanji.

3. ¿Sabéis qué hacer con la típica americana que pesa unos 150 kilos y se ha hecho un esguince y no se puede mover con su mochila de 25 kilos? Pues la respuesta, mañana...


LEAMOS, AMIGAS