Gente en estado de embriaguez, hombres vestidos de blanco, mujeres con sus senos descubiertos, con atuendos regionales o de turistas, disfrazados como lugareños y hasta de torero. Si quiere evitar que sus hijos vean todo esto, le decimos dónde no ir esta semana en Pamplona.
Un año más Pamplona se convierte en la capital de desenfreno para heterosexuales. Ayer tuvo lugar el acto más importante de esta fiesta, el chupinazo, que transforma Pamplona en una bacanal en la que el sexo, el alcohol y las conductas más provocativas campan a sus anchas por gran parte de la ciudad. Durante la celebración de San Fermín el casco viejo se cierra al tráfico y se convierte no sólo en intransitable sino en poco recomendable para las familias.

