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23 de octubre de 2015

¿Forqué, Señor, Forqué?

En mi Facebook tengo una sección, si se puede llamar así, que se llama La Retrasada del Día y que es maravillosa, tanto que los amigos me envían sugerencias de retrasadas (no seáis sexistas, pueden ser hombres o mujeres) como el otro día hizo mi amigo y excelente diseñador gráfico e ilustrador Antonio (de Antonio ya os hablo otro día, majas). El caso es que me pasó una maravilla de Jenesaispop en el que se preguntaban si María Forqué era la Miley Cyrus española. La pregunta era irónica, claro, pero no lo sabes hasta que abres la página y lees.

Maricóoooooooooooon...

¿María Forqué? ¿De los Forqué de toda la vida? Pues claro, hija de Verónica Forqué, esa actriz tan nuestra que en Pepa y Pepe (ya, ya sé que algunos no habíais nacido) no dejaba muy claro si lo suyo era un papel o no, porque siempre ha parecido tener una pedrada la mujer, lo que pasa es que como es tan entrañable pues pensabas que sería pose o qué sé yo... hasta que todos pudimos ver este vídeo en Qué tiempo tan feliz que nos dejó un poco... bueno, un poco.



Bueno, el caso es que ya sabemos que el artisteo en España es cosa de sagas, e igual que Verónica Forqué es hija de José María Forqué, el director y guionista, la propia Verónica se ha reproducido en forma de María Forqué, a la que tuvimos la suerte, o la desgracia, no sé, de ver en aquel patético polémico anuncio de Loewe con todos aquellos mamarrachuzos hijos de famosis y aquellos bolsos tan de moderni millonaria.

Mira, mejor no pongo pie de foto porque me cierran la bloga seguro
Bueno, y lo que decía, que ya salía aquí y al verla todos decíamos "Pero quién es esa looooooca?" y alguna amiga enterada, moderni o algo te decía "¡Huys!¡María Forqué!", como si fuera Patrimonio de la Humanidad o algo, sin ser ella nada de eso. Ya al verla tú comentabas en plan madre / Ana Botella, cosas del tipo "Anda, anda, ¡con lo guapa que estaría con pelo!", "Pero esa chica ¿no se toma su litio, o qué?", y es que era toda una cuadra...

¡Una cuadra! ¡Y no de caballos!
Bueno, pues cuadra eres y en cuadra te convertirás, porque esta chica, a la que no le conocemos ni oficio ni beneficio (por desconocimiento, no por otra cosa... vamos, que me da igual lo que haga la zagala), tiene un Instagram que, maricón, dan ganas de mandarle el Prozak que nos sobra a ella, y es que ser original en los tiempos en los que vivimos es muy difícil, por no decir complicado (ya, ya sé que es lo mismo; lo he puesto en plan gracia retórica), y o te despelotas para tener más seguidores o haces la artistic-mamarrash, o las dos cosas, que, total, es lo que tiene tener dineritos, que puedes hacer lo que te salga del chumino bianco y poner cara de es que no comprendéis mi conceptualización del arte... Veamos, amigas...

A ver ahora para quitarte toda esa mierda...

¿Bragas? ¡Sobrevaloradas!

Estoy de regla hasta las suelas

Oye, se ha quedado una tarde muy de asustar domingueros

No vuelvo a beber kalimotxo, tías
¿Qué os ha parecido? ¿Os he jodido la tarde del viernes, eh? Pues mira, así os dais una vuelta y animáis un poco la economía, eso si es que no se os ha cerrado el estómago después de esta circa, porque esto sí es una circa y no la temporada anterior de American Horror Story.

7 de noviembre de 2013

A Cuestas con Rita. Epílogo.

A ver, que sea ya la última vez que hablo de Rita, que estoy ya hasta la seta, que esta bloga parece un puto monográfico de mi fiesta favorita.
Vamos allá. Para los no informados de qué es Rita, tenemos esta entrada del pasado, y respecto a la sala donde se celebraba esta y esta otra. Para los que ya sabéis de qué va el asunto, me habréis leído despotricar últimamente con la última Rita, la de Hallowe'en, que fue la despedida de la sala Charada y el estreno de la nueva Rita en la nueva sala, Cool.
Como siempre, se montó una cola que no es normal, pero es lo que tiene que sea una fiesta divertida, que la gente va en masa, aunque el otro día (gracias a Ana Botella y su Hallowe'en particular) la policía controlaba de manera férrea el aforo para así evitar un nuevo Madrid Arena... eso sí, el resto del año podemos morirnos todos, que no importa.

21 de mayo de 2013

De cómo me largaron de Rita (y II)

Tras los emocionantes hechos que narré ayer, me dispongo a dar cuenta del afortunado (o no) desenlace que tuvo lugar...
(Se abre el telón)

Cuando el tipo de seguridad, que ya os dije ayer que pertenece al equipo de la sala Charada, y no a Rita, me soltó la fresca de "ahora te vas de la sala" yo me quedé en plan "¿pero qué dice este ser humano?"; yo, al contrario de Otto, soy una persona muy razonable y tranquila, así que me dije "mira, pasa de montar movidas con estos, que los pobres no están aquí para razonar y a la mínima te sueltan una bofetada", así que con mi dignidad, y mis pectorales, que yo creo que también son una buena razón para que la gente me tome un poco en serio, dije...
- Pues muy bien. ¿Y mi copa?
- ¡Que le traigan un vaso de plástico!
Y ahí apareció alguien con un vaso de plástico... Y mientras echaba mi vodka de garrafón en el nuevo recipiente, le solté al segurata que yo de ahí no me iba sin despedirme de mi novio, tal cual, así que el tío, que se ve que tampoco estaba por la labor de discutirme, me dijo que muy bien y que me acompañaba dentro...
Ahí teníais que verme, paseándome por toda la sala, buscando a Lolo y con el otro de escolta. Como no lo encontraba, me paraba a cada paso que conocía a alguien y le soltaba "Oye, ¿has visto a Lolo? Es que me echan del bar y es por despedirme", y así como a 7 u 8 personas, con lo que en menos de 5 minutos aquello se convirtió en una cosa viral y media sala se enteró, flipó y lo siguiente de flipar, que ahora no sé cómo se dice.
Por fin, vi a Lolo, me despedí, flipó y antes de salir, con mucha dignidad y con mi copa, coge el segurata y me espeta "y te vas por dejarme en evidencia delante de mi jefe", a lo que yo le respondí "Ah, ¿dejarte en evidencia es decirte que hagas tu trabajo? ¿Y las otras veces que te lo he dicho de buen rollo y que me lo has agradecido, no cuentan?" y me encaminé a la calle, donde me quedé hablando con Gabi del asunto.
Mientras tanto, dentro, Lolo se puso a hablar con el segurata y este le dijo, tal cual, "es que me ha amenazado", y Lolo dijo...
- Que mi novio te ha amenazado!?
- Sí, es que me ha dicho que llamaría a la policía si veía a alguien fumando...
- Y amenaza te parece decir que él va a hacer tu trabajo!?
- Y además, vuestro amigo estaba muy drogado...
- ¿Nuestro amigo? ¿Cómo lo sabes? ¿Le has hecho un control?
- Pues muy bebido...
- Pues exactamente como todos los que están dentro, ¿los vas a echar también?
¡Pues van a tener que echar a toda la sala!
Todo esto en una conversación con tooodos los de seguridad, no sólo el segurata (a quien Lolo recordó que en más de una ocasión servidor le fue a avisar de muy buen rollo cuando había gente fumando, cosa que él recordaba, evidentemente), sino un puerta y el jefe de seguridad, un viejo con muy mala hostia que no callaba. Al parecer, y al ver que las contestaciones y las versiones eran las mismas que las mías y sin haber hablado, ni haberse puesto ni borde ni violento, parece que empezaron a entrar en razón y el señor mayor, que me había empujado para que me largase, por cierto, terminó diciendo...
- Bueno, pues dile que entre y al otro también cuando se le pase...
El otro era mi sobrina, claro, que se había ido como hacía una hora.
¿Os lo creéis? Pues tal cual. El segurata me dio el sermón antes de entrar mientras la jefe de RR.PP., Susana, la pobre, no hacía más que decirle "pero le quieres dejar entrar!?" (aunque yo sé, desde el cariño que nos tenemos, que ella me estaba odiando por dentro con la inquina que sólo una mujer y un marica podemos tener. Besos, amiga, que sé que me estarás leyendo). Entré, con mucha dignidad, saludé a mis amigos de nuevo, a los que quiero agradecer que se preocuparan y estuvieran pendientes y con Lolo, que son amor y tienen mi devoción eterna. Me pedí la otra copa que tenía, que sabía a verdadero veneno, y después de saludar a gente que flipaba con todo el tema, nos marchamos, que al día siguiente Rita no trabajaba pero aquí nosotros sí.
Ah, nadie de Charada me miró mal al entrar, que supongo que es su manera de disculparse, pero ya sabéis lo que dice el refrán: flores son amores y no buenas razones.
¿Resentida ya? No lo sabes tú bien...

20 de mayo de 2013

De cómo me largaron de Rita (I)

Bueno, antes de que nadie se invente más cosas o haga cábalas absurdas sobre mi irasosiá, heme aquí ante todos vosotros, amigos, dispuesto a narraros los extraños, pero ciertos, hechos que tuvieron lugar el domingo en Que trabaje Rita.
Lo primero que debo aclarar es que Rita es la fiesta que se celebra en Charada, lo que significa que todo el tema de puertas, seguridad y tal depende de la sala Charada, no de la organización deRita. Esto me lo hicieron los de Charada, no los organizadores de Rita..., y es importante que distingáis entre unos y otros, es lo justo

De hecho, ya sabéis que yo soy muy fan de Rita desde su inicio. Me parece una fiesta muy divertida, le dediqué una entradita alusiva en su primera edición y siempre hablo mucho de ella en Facebook, y bien, así que no soy sospechoso de mala voluntad hacia ellos, ni siquiera a pesar de la subidita de precios y del hecho de haber tenido que ser yo, como cliente, el que le dijese a más de uno que apagase el cigarrillo dentro de la sala.
Dicho esto, vamos al mondongo, que es lo que interesa.
Ayer, como siempre, tuvimos el Pre-Rita, en la que nos juntamos con un montón de buenos amigos y pinchamos, bebemos y luego rematamos en Jandro entre botellines de cerveza, copas y unos jägermeister mezclados con mucha risa y muy buen rollo. Vamos, que nos entonamos. Después nos fuimos a la puerta de Rita para ser los primeros de la cola (con qué poco nos contentamos, ¿verdad?), y fuimos los segundos. Uno de mis amigos, que es como mi sobrina, tenía pase VIP (sí, así de sencilla), así que nosotros entramos y no nos preocupamos más.
Una vez dentro, risas, saludos, encuentros... Pues eso, todo muy Rita. En cierto momento, el novio de mi amigo-sobrina entra y nos dice que no le dejaban entrar. Flipamos un poco. La explicación era que, a pesar de estar en lista VIP, tenía que pagar (hacer la cola, claro) y como estaba un poco pedo ya de paso lo vacilaron un poco, algo que no le hizo mucha gracia a mi sobrina, que les mandó a freír espárragos.
Yo acabé yendo a la puerta para ver qué pasaba y al llegar me asomo a la calle para ver dónde estaba mi sobrina y un portero me espeta un "ahí no puedes estar", así. Yo lo flipo y le digo al de seguridad que había ido para ver si mi amigo entraba y me suelta...
- Tu amigo no entra porque va hasta el culo
- ¿Cómo?
- Sí, drogado.
- Mira, -digo yo- no puede ser porque ha venido conmigo.
- Bueno, ¡pues borracho!
- Eso no te digo que no, pero igual de borracho que puedo estar yo.
- Y además se quería colar sin pagar.
- Pues no puede ser porque mi novio le acaba de dejar dinero para entrar.
- Bueno, pues no entra y punto.
Todo esto sin levantar la voz, conste. Ante la imposibilidad de argumentar más le digo, con tono neutro, "Pues si mi amigo no entra, como vea que alguien se enciende un cigarrillo dentro, llamo a la policía"...
- ¿Me estás amenazando?
- No, te estoy diciendo que si alguien fuma, en vez de ser yo quien le diga que apague el cigarrillo o avisarte a tí, como he hecho otras veces, llamo a la policía.
- Pues acompáñame, que ahora mismo te vas de la sala...


Os podéis ahorrar los comentario de que seguro que me puse borde o gritón o que estaba como Las Grecas, porque os estaréis equivocando.
Y mañana, la conclusión.
- Lo flipo, maricón - Ya te digo, tía

LEAMOS, AMIGAS