Anoche me acosté a las 10 de la noche, después de un eterno viaje, y caí redondo. Este es mi tercer viaje a la Gran Manzana y siempre he querido documentarlo aquí, aunque sin éxito, fuera por aburrimiento o por pereza en general. Esta vez tengo tiempo, porque ya hemos visto las típicas cosas de turista y el viaje va a ser muy relajado... Y son las 6 de la mañana.
Ayer, a las 9 de la mañana, estábamos en Barajas, pasando esos controles antiterroristas que tan nervioso me ponen. Media hora más tarde estábamos en la terminal con ganas de desayunar...
Todo era paz y vacaciones... hasta que, al dirigirnos a la puerta de embarque, nos tocó el control aleatorio de viajeros... Sí, otro control. Quítate los zapatos, cacheo, vaciar todo el equipaje de mano, escanear el continente, encender todos los dispositivos electrónicos. Una mala hostia que para qué. Todo era muerte y destrucción.