Ya sé que a algunos os escuece en vuestro fuero interno cuando me meto con los cuentos de hadas, como las Mil y una noches o la Biblia, pero peor es que me meta con los negros, ¿no? Bueno, ya sé que no, que algunos le tenéis mucho apego a vuestra figura de acción preferida... Pero, ¿y si me metiese a la vez con negros y creyentes? Pues sería muy injusto, la verdad, que del cristianismo aprendí que no deben pagar justos por pecadores. Por mí, como si creéis en la encarnación de Pinocho, es cosa vuestra, irracional, eso sí, pero vuestra y estáis en vuestro derecho siempre que no nos lo metáis por los ojos a los demás...

Érase una vez dos cristianos negros (sí, negros), Lillian Ladele y Gary McFarlane, que en otro tiempo su religión les hubiera quitado el derecho incluso a tener alma, que trabajaban una en un registro de Londres y el otro como consejero matrimonial. De momento tienen cosas en común: negros y cristianos. Y como no hay dos sin tres resulta que la una se negó a registrar parejas de hecho del mismo género y el otro se negó a aconsejar a parejas homosexuales, alegando su cristiana fe, la misma que les enseña que Cristo pedía el amor al prójimo.Evidentemente, y es que en Inglaterra tienen dos dedos de frente de vez en cuando, les despidieron de sendos trabajos y ellos tuvieron los santos óleos de denunciar que se les estaba discriminando... ZAS! La paja en el ojo ajeno, la viga en el propio. Y lo mejor, que esgrimían que era una persecución religiosa! Vamos, que seguro que San Pedro se levantó de la tumba en ese momento con las llaves en plan nunchacos...
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| Yo sí que os voy a dar discriminación! |
Lo que es surreal es que les den a esta gentuza el tiempo y el dinero que cuestan estos litigios estériles cuando hay otros más importantes, azuzados por los lobbies cristiano-conservadores (luego hablan del lobby gay, vamos...) y, como declaraba un miembro del Parlamento Europeo, Michael Crashman, miembro, también del Intergrupo LGTB: “British law rightly protect LGBT people from discrimination, and there is no exemption for religious believers. Religion and belief are deeply private and personal, and should never be used to diminish the rights of others.” O sea, que cree en lo que creas pero en tu casa. Los maricas y las bolleras pagamos impuestos como los normales, así que debemos recibir el mismo trato legal y ciudadano, y si no te gusta y eres funcionario, pues te jodes y pones una mercería en El Vaticano. Eso sí, cuidado con tus hijos.
Y ya. Más info aquí, en Pink News.

