3 de diciembre de 2012

Qué asco de maricones...

Ayer por la tarde, sobre las 7, atravesando la muy marica madrileña plaza Vázquez de Mella, pleno barrio de Chueca, una señora paseaba tranquila su perro salchicha (o engendro similar) cuando, al cruzarnos con ella, la muy desgraciada, como poseída por el mismísimo Satanás, coge y salta...

"¡Qué asco de maricones, por todas partes!" 


Tal cual, con todo su coño y todo su perro salchicha y en pleno Chueca, que es como si te vas a la Almudena a misa mayor del domingo y te cagas en Dios en pleno altar. La razón es que había en un banco de la plaza unos maricones comiéndose a besos ahí, a horcajadas; besos y no otra cosa, que hacía un frío que no veas, vamos... como para bajarse los pantalones. Yo no sé si al pasar por ahí nosotros ella quiso buscar cierta complicidad, pero sólo consiguió esta respuesta por mi parte...

"¡Qué asco de chocho usted! ¡ZORRA!"

Y me quedé más a gusto que una parturienta de quintillizos. Y es que lo mejor hubiese sido plantarse delante de ella y razonar o, simplemente, explicarle un par de cosas, pero mira, no, no tengo ganas de explicarle a una señora una cosa básica sobre la convivencia y el respeto, prefiero que ella sepa lo que se siente cuando se lo dicen a ella, aunque maricón o chocho no sean insultos, ¿eh? Lo malo de esto es el tono ofensivo y la mala intención.


Más de uno pensará que lo mejor es no hacerle aprecio alguno y no ponerse a su nivel, pero yo ni nací en Galilea ni pongo la otra mejilla, y no me pienso callar cuando alguien atenta contra la libertad que nos hemos ganado los maricones y las bolleras de hacer lo que puede hacer cualquier hetero: no me da la gana. Callarse es hacerles creer que tienen razón y que piensen que callamos porque otorgamos, y de eso nada de nada, y no hay que callarse en ningún lugar cuando intentan humillarte por lo que eres, y conste que todos, en petit comité, hacemos comentarios políticamente incorrectos, muchas veces más en broma que en serio, pero de ahí a hacerlos públicos para hacer daño, no.

Esta ha sido mi reflexión del lunes.

Con amor,

Otto.

3 comentarios:

2soles dijo...

Bien, llegados a este punto, la señora vecina de la plaza bien debería tener asumido que el barrio donde vive es "propenso" a dejar mostrar este tipo de cosas. Yo tampoco comparto lo que esta señora dijo o pensó en voz alta, pero también entiendo que ella no ha recibido la educación que las nuevas generaciones están recibiendo, en cualquier caso tampoco la exculpo y seguramente un zorra de mi parte se hubiera llevado o quizá un bocadillo de perro salchicha depende del momento y de si a esas horas he follado o no.

Sufur dijo...

Qué a gusto debiste quedarte... esas respuestas son más saludables que siete sesiones de spa de lujo :-)

¿Qué te respondió la bruja?

Yo lo más bestia que le he soltado a una señora fue aquella vez que una vieja momia alborotó toda la cola para esperar a un taxi (en invierno y Santander, bajo la lluvia helada). La tía se coló varios puestos con todo el morro, me tocaba a mí, y yo lo que hice fue dejarla pasar con gesto comprensivo diciéndole: "pase, pase, que ya veo que tiene prisa. Como se ve que le queda poco de vida, es normal". La tipa se quedó blanca, patidifusa... ya se colocó a la cola como era debido :-P

Fran dijo...

Ole Ole y Ole!!! estoy contigo, si no s eles dice nada, se creen que llevan la razón en lo que dicen y de eso nada.

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