5 de octubre de 2010

Homografico: Dylan Rosser


Hoy el fotógrafo es británico y un poco alejado, por así decirlo, del mundo de la moda de los otros monográficos. Especializado en el desnudo masculino, podéis visitar su web donde tendréis la oportunidad de convertiros en miembros por no mucho dinero y ver cosas muy interesantes.




Su estética es muy personal y de fácil identificación, aunque a mí me resulta un tanto repetitiva. De vez en cuando pide modelos amateur, por si a alguien le interesa, aunque es evidente el tipo de tío que hay que ser. Lo bueno es que tan pronto te muestra un retrato de primer plano como una polla en estado de erección con la mayor naturalidad del mundo… Y hace trabajos particulares, por si queréis que os inmortalice antes de que llegue la Parca y nos deje resecos…


Mi selección… ya veréis que jambazos…




4 de octubre de 2010

Beber, beber…


Este finde me he bebido lo más grande… y no, no quiero decir que me haya bebido a Rocío Jurado.

El viernes tuve cena en un japonés que estéticamente resultaba muy atractivo y luego era un puto infierno. Como no me gustó nada, un día de estos escribo un pasquín contra el lugar. Después, nos fuimos al barrio y nos pusimos a beber, en plan socialización, claro.


El sábado también tuvimos cena, mucho mejor, en Wagaboo, dentro de nuestras noches del plan de integración del heterosexual en las que salimos con gente hetero, por el barrio, eso sí. Son gente normal y todos deberíamos tenerlos como amigos: tienen sentimientos, disfrutan, sufren… ¿qué más da con quién se acuesten? Vale que al principio es un poco fuerte ver cómo un tío y una tía se comen la boca, pero bueno, si no hacen mal a nadie…

El caso es que aprovechamos las últimas horas de buen tiempo y nos fuimos al Nike (un rapidito) y luego al 51 donde las copas siguen valiendo lo que deberían y donde me di cuenta de que mi nueva amiga hetero y yo tenemos los mismo gustos… menos mal que ambos tenemos nuestros amorcitos, porque si no nos arrancábamos el pelo como gatas… bueno, se lo arrancaría yo…

Acabamos en Shangay y Lolo y yo nos retiramos, porque yo estoy mayor y el alcohol me empieza a afectar…


Todo esto, que parece el epítome del perfecto alcohólico, viene a un artículo la mar de interesante de uno de los blogs adscritos al Independent (sí, tías, leo prensa extranjera) sobre esa especie de caza de brujas que empieza a haber en todas partes con el alcohol. El pobre líquido de la felicidad está siendo muy demonizado en la pérfida Albión y hay campañas de concienciación que ponen en los baños de bares cosas así como que el alcohol conduce a la práctica del sexo sin protección, violencia, vómito, cardiopatías, enfermedades hepáticas y absentismo laboral… Lo mejor es que están categorizadas por edad: las tres primeras son para los jóvenes y las tres últimas para los adultos.


He de recordar que, a diferencia de aquí, donde el alcoholismo de fin de semana está muy ligado a la socialización, allí se bebe a lo bestia en el pub hasta que te caes y chupas la moqueta mientras te meas encima o, en caso de ser mujer, te caes y muestras tus partes a todos los asistentes mientras, también, te meas encima… ¿No sería mejor educar en el consumo racional del alcohol? Porque está claro que la prohibición no sirve (cfr. EE.UU. 1919-1933).

Paso de ponerme más trascendente, que me da por acordarme de la resaca de ayer y me hace sentir mayor.

Ciudadana anglosajona en todo su esplendor


1 de octubre de 2010

Superpalote… al rescate!


Yo no sé si es que era un pardillo (como si lo hubiese dejado de ser) o era lo normal, pero cuando yo era pequeño (que no había internet, claro) cualquier foto, anuncio o cartel (en especial de Rambo y de Rocky) me ponía palote, vamos, chondísimo…


Cómeme la boca, rubio... o pártemela
En el kiosco de debajo de mi casa toda la parte de atrás tenía alguna revista guarrilla como el Penthouse o el LIB, que a mí no me interesaban en absoluto, claro… Y de hombres, nada hasta que pasaron unos cuantos años. Lo que sí había era comics de la Marvel que atraían mi atención… esos chulazos en mallas, con cuerpos triangulares… Me encantaban y me ponían a la vez, como mi Geyperman, claro…



Creo que a raíz de eso acabé en un gimnasio queriéndome hinchar como una pelota y en ello sigo, claro, y a raíz de eso también empecé a comprar comics, claro… Recuerdo algunos, como uno de Daredevil, que salía de la ducha y se le veía en todo su explendor, sin pene, claro, pero en todo su explendor… Fue mi despertar sexual, creo, jajaja e, inocentemente, en más de una vez me toqué en compañía de Lobezno, Batman… y el cartel de Rambo, claro! Jajaja! Ay! Aquellas pajillas tan castas!

Como para perderse la adaptación del Capitán América con semejante bigardo...

LEAMOS, AMIGAS